El gobierno dominicano ha lanzado tres ofensivas que, paradójicamente, lo han puesto a la defensiva. Desde mediados de junio hasta lo que va de julio, el presidente Luis Abinader asumió el vocerato en el tema de seguridad nacional, en respuesta a que la delincuencia se alzara en las encuestas como principal preocupación ciudadana. Posteriormente, a finales del mes pasado, divulgó 18 auditorías en aras de fortalecer la transparencia gubernamental y, recientemente, declaró por decreto el pasaporte electrónico como asunto de seguridad nacional, en respuesta a la crisis en su emisión.
Estas tres acciones se convirtieron en tendencias, pero con
la particularidad de que todas ellas provocaron reacciones que obligaron a las
autoridades a emitir nuevas aclaraciones. En un abrir y cerrar de ojos, pasaron
de la ofensiva a la defensiva, dando pie a nuevos cuestionamientos y obteniendo
escaso respaldo, más allá de los mensajes de funcionarios y allegados
gubernamentales que, a poco más de un mes de cumplirse su tercer año de
mandato, se muestran activos ante posibles cambios administrativos.
El Presidente lleva tres semanas dedicando sus lunes a
encabezar reuniones con el alto mando en la sede de la Policía Nacional. Al
término de la última, anunció resultados: “la delincuencia ha bajado un 25 por
ciento”, según su secretario de Presidencia. Las críticas no han cesado desde
entonces. Paralelamente, se revelaron auditorías con irregularidades
millonarias. Cuando muchos sectores esperaban consecuencias de acuerdo a la
ley, se estableció que estas irregularidades eran corregibles.
Pasaporte electrónico
La crisis en la expedición de la libreta dio paso al Decreto
282-23, mediante el cual se declara de seguridad nacional el pasaporte
electrónico, y se establece como «reservada» al público toda información
referente a las contrataciones para su emisión. Esto ha generado interrogantes
y especulaciones.
La disposición establece la urgencia para la contratación
del diseño, suministro de libretas, equipamiento y mantenimiento de los sistemas
tecnológicos para la emisión del pasaporte electrónico, con el objetivo de
mejorar su seguridad. Sin embargo, la medida ha encontrado tanto apoyo como
resistencia.
Previamente, el presidente Abinader había atribuido la
escasez de libretas de pasaporte a “una falta de previsión” de la Dirección de
Pasaportes. Explicó que no se había previsto la alta demanda de 2022, que se
agravó el pasado junio, cuando se entregaron más de 110 mil libretas, cuando lo
normal rondaba las 40 mil unidades.
Seguridad y auditorías
Los recientes movimientos del Gobierno han generado más
preguntas que respuestas, y más críticas que apoyo. Ahora se han juntado tres
frentes: la seguridad, las auditorías y el pasaporte. Cada uno de estos
problemas era antes responsabilidad de una entidad particular; ahora, el
Ejecutivo debe responder por los tres.
Este hecho quedó evidenciado en el tercer encuentro del
mandatario con la Policía, de donde surgieron estadísticas más que acciones. De
acuerdo con el ministro de la Presidencia, Joel Santo, se ha logrado una
reducción del 16% en robos y 23% en homicidios por delincuencia en los últimos
seis meses, y disminución de robos y homicidios en áreas con cuadrantes.
En cuanto a las auditorías a instituciones públicas, aunque
las publicaciones salieron abruptamente de la agenda, la población espera
explicaciones por parte de la Presidencia sobre el destino final de las 18
auditorías publicadas, así como la divulgación de las restantes, de las 50 que
se anunciaron.
Igualmente, el público espera más información sobre la
decisión de no dar acceso al público a la licitación del pasaporte electrónico
y la justificación de invocar la seguridad nacional en un documento que se
creía seguro.
Por los resultados, se concluye que el Gobierno deberá revisar bien sus estrategias de comunicación, especialmente en medio de dos procesos de gran impacto para el país: el inicio de la precampaña electoral y la proximidad del 16 de agosto, donde la gente está a la espera de la evaluación del tercer aniversario de la presente gestión.
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